Autorenacer A Una Nueva Vida! Renace Ahora!
El viento soplaba fuerte y frío, creando pequeños remolinos
de hojas a la par que erizaba la piel del joven muchacho esparciendo el olor de
su esfuerzo muscular al tensar el enorme arco.
El cielo gris tampoco ayudaba mucho ¿Por qué no podían apartarse esas nubes del
cielo? Con tan poca luz casi no podía ver a su blanco. En su opinión habían
escogido muy mal donde situar la pista de prácticas, ese cerro era
escalofriante y parecía que el viento gustaba de burlarse del aprendiz de
Samurai. Además estaba convencido de que la diana estaba torcida. ¿Cómo
pretendían que aprendiese así? ¡No era posible acertar en ese blanco!
La flecha zumbó velozmente por entre los árboles, bella como un águila surcó el
cielo para... fallar por casi una braza entera!
-Ahhh! - Rugió de rabia Khan - ¡En estas condiciones no hay quien acierte! ¡Es
imposible!
La bella Entrenadora miró sonriente al muchacho, sus negros cabellos estaban
recogidos en una hermosa tira dorada mientras que unos amplios ropajes parecían
bailar ante la silenciosa música que el travieso viento tocaba contra sus
exuberantes líneas femeninas.
- ¿De verdad crees que es imposible Khan? - y antes de que el aprendiz pudiera
responder, añadió - ¿Por qué lo crees así?
- Isis, es obvio, creo yo - contestó feliz de poder ser útil al señalar todos
los defectos de la pista de entrenamiento, y poder ayudar así a solucionarlos y
facilitar el adiestramiento de todos los Samurais que fueran detrás de él -
Quien construyó esto no se dio cuenta de que este cerro no es precisamente el
mejor lugar para una pista de entrenamiento de arqueros. Aquí el viento es
irregular y caprichoso, te despista de tu objetivo. Además hay poca luz, con lo
que el blanco se ve mal. ¿Y a quién se le ocurrió poner la diana entre los
árboles? El movimiento de las ramas distrae mucho. Creo que si alguien los
podara, sería todo mucho más sencillo. ¡Ah! - Añadió - y la diana no está recta
del todo, sino que está un poco torcida a la derecha, eso hace que una flecha
que le diese pudiera fallar el blanco. Si alguien lo corrigiese, entonces sí
podría dar en la diana. ¡Si no es imposible! ¿A quién se le ocurrió poner esta
pista aquí? Sin duda no sabía mucho de arquería.
Isis rió dulcemente, su risa era como una hermosa melodía al son de la cual
bailaba todo su hermoso cuerpo. Khan habría jurado ver danzar el espíritu de la
bella Samurai debajo de los amplios pliegues de su blanco kimono.
- ¿De verdad crees que quien puso esto aquí no sabía nada de Arquería? -
preguntó casi como para si misma - Pues quizás tengas algo de razón, pero sin
duda sabía mucho del corazón humano. - Y acto seguido arrebató el gran arco de
las manos del sorprendido joven y tomando una de las flechas clavadas en el
suelo delante de él, la tensó y apuntó con una rapidez y destreza sin igual.
La mujer sólo apuntó un momento, pero Khan jamás olvidaría la expresión de esos
ojos, normalmente vivarachos, seductores, y casi traviesos, ahora estaban
impresionantes, parecían absorber la esencia de todo lo que les rodeaba... a la
par que se centraban en un sólo y único punto.
Todo tardó menos de lo que Khan podría tardar en tomar aire, y entonces la
flecha ya estaba ahí, perfecta, precisa, en el justo centro de su diana, tal y
como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar.
- ¿Te das cuenta ahora Khan? - Dijo la Entrenadora - Los fallos exteriores no
importan, las circunstancias son irrelevantes, sólo lo que hay en interior
importa.
Khan se quedó maravillado con, literalmente, la boca abierta, jamás habría
esperado ver tamaña Destreza ni una Sabiduría semejante en una mujer tan joven
y hermosa.
- ¿Qué quieres decir? - balbuceó finalmente.
- Pues simplemente todas esas cosas que me has dicho no importan. - dijo
sonriendo con amor.
- ¿Cómo que no importan? - se rebeló desde lo más hondo Khan - ¿Qué es eso de
que no importan? ¡Todo lo que yo he dicho son problemas gravísimos y reales que
existen! ¿Acaso no sabes mirar a tu alrededor y verlos? - ponunció ofendido.
- ¡Claro que los veo! - Contestó la Maestra en Arquería divertida - ¡ Esos y
más! - ante la extrañada mirada del joven, continuó - Tú no me has mencionado
que las flechas están mal equilibradas, ni que el arco es demasiado duro pues
ya es viejo y está gastado. Tampoco has visto que el blanco está más abajo que
nosotros, lo que siempre es incómodo, ni que las hojas que revolotean con el
viento pasan frecuentemente por delante de nosotros y la diana entorpeciendo la
visión... ni unas cuantas cositas más que nos hacen, ¿Cómo era?- y tras fingir
ponerse seria para recordar con precisión, añadió - Que hacen
"imposible" dar en el Blanco.
Khan miraba fijamente la fecha, perfectamente clavada en su diana, debatiéndose
internamente entre su joven orgullo masculino herido, y su admiración e
increíbles ansias de aprender. Finalmente sus ansias de mejora pudieron sobre
el rencor y repleto de una total admiración y aprecio, aceptó la lección de
humildad y se preparó para aprender lo verdaderamente importante de la
experiencia.
- ¿Me estás diciendo que conoces todos los fallos? - preguntó con sencillez.
La Hermosa Mujer, viendo la total sinceridad en los ojos del joven, respondió
en el mismo tono franco que él.
- Todos... o casi todos - sonrió - aunque siempre hay algún aprendiz que me
señala uno nuevo - su risa era como el dulce cantar de un ruiseñor - no sé cómo
son capaces de Dispersarse tanto ¡De Esperar tanto!
- ¿De Esperar? ¿De Dispersarse? ¿Qué significa todo eso? - preguntó intrigado.
- Está todo relacionado. - explicó - cuando la gente Espera que las cosas sean
de cierta forma, y no lo son, Dispersa su Concentración y sus Energías en
centrar inutilmente sus pensamientos en todos los fallos que no le gustan, y el
desagrado que le crean, esa Dispersión de sus recursos internos, les hace
fracasar.
Khan tragó saliva, aún no lo entendía del todo, pero aquello había tocado una
fibra blanda dentro de lo más íntimo de su ser, algo que jamás nadie había
conocido menos el mismo en lo más recóndito de sus no pronunciados
pensamientos. El joven se preguntó si aquella mujer le podría leer la mente, o
al menos su alma.
- No entiendo bien lo que me dices - farfulló finalmente Khan - ¿Qué quiere
decir "Esperar"?
La mujer dudó unos momentos antes de contestar ¿Cómo podría explicarlo para que
lo entendiera lo mejor posible? Lo que le estaba explicando llegaba justo hasta
el fondo de las más importantes hebras de la naturaleza humana ¿Cómo poder
llegar hasta ahí sin chocar con los muros de los prejuicios y orgullos que sin
duda habitaban en el joven igual que habitan en cada ser humano que respira y
camina?
- ¿Quién decide si una persona Triunfa o no? - Preguntó finalmente la
Entrenadora dando un Sabio rodeo para poder traer la más intensa luz de la
comprensión en la mente y el corazón del joven.
Khan dudó durante unos momentos, su mente le decía varias cosas
contradictorias, pero su naturaleza era de Samurai, así que acalló sus
pensamientos y se centró totalmente en escuchar a su corazón.
- Ella misma - dijo al final - Sólo una persona decide si triunfa o no ¿Cómo
podría ser de otro modo?
Iris Aplaudió Literalmente la Sabiduría y el Acierto del joven, pocos eran tan
sabios e inteligentes como para dar una respuesta tan precisa y verdadera!
- Así es! - Dijo tan contenta que le espetó un beso de recompensa en la mejilla
del joven y, posando su brazo como si fuera un camarada de batalla, añadió -
Eres muy inteligente e intuitivo Khan, pues has sabido ver y aceptar la mayor
de las verdades de esta vida, que sólo uno mismo decide si triunfa o no.
La mujer hizo un silencio y luego continuó.
- Hagamos un juego, mi joven amigo, vamos a hablar rápido, yo te hago una
pregunta y tú me respondes rápido ¿De acuerdo?
- De acuerdo! - Contestó el joven.
- ¿Quién decide si una persona triunfa o no?
- Ella misma - Respondió Khan con una sonrisa de triunfo.
- ¿Quién decide si yo triunfo o no?
- Tú misma - Respondió Khan orgulloso de sus buenas respuestas.
- ¿Quién decide si tú triunfas o no?
- Yo mismo - contestó, aunque, a ser sincero, le tembló un poco la voz. No es
que dudara de la respuesta, Khan Sabía que esa era la respuesta correcta y verdadera,
lo que pasaba es que realmente le daba un poco de miedo la importancia que tal
significado acarreaba sobre su vida.
- ¿Quién decide pues si tú triunfas y das en la diana o no?
- Yo mismo - Contestó el Joven Samurai alargando cada una de las palabras,
sabía que estaba diciendo lo correcto, pero no podía evitar sentirse como si
hubiera caido en una trampa.
La mujer sabía mucho más sobre el corazón humano de lo que nadie habría
considerado "cómodo" estando en su presencia, así que el aprendiz no
pudo evitar temblar cuando Isis sencillamente le espetó.
- ¿No te sientes ahora mismo como si hubieras caido en una trampa? - Preguntó
sonriente.
- Ciertamente si - contestó balbuceando él.
- Esta, mi joven amigo, es la Trampa de la Vida.
Khan encontró ahora algo más poderoso en su interior que esa sensación que
parecía fascinarle y revolverle el estómago a la vez, y fue la fuerte Necesidad
de Aprendizaje que siempre le dominaba.
- La Trampa de la Vida - repitió él - Fascinante... ¿Qué quieres decir
exactamente con eso?
- Es más sencillo de lo que parece - explicó ella - de pequeños se nos explica
que la vida es dura, y es cierto ¡No sabes cuánto lo es! - explicó ella seria y
feliz al mismo tiempo - La vida es inmensamente Dura porque nos ha dado a todos
y cada uno de nosotros la mayor de las cargas, la carga de la Responsabilidad
de Nuestras Propias Vidas.
- Honor - murmuró el joven identificado con el sentimiento.
- Puede ser - dijo ella - y si no es eso, sí algo muy parecido y quizás hasta
más poderoso - el joven escuchaba extasiado - Cuando a la gente le dicen que la
vida es dura, se echan a temblar y a pensar que las mayores desgracias se
abatirán sobre ellos - su hermosa cara tenía una peculiar sonrisa - no se dan
cuenta de que la dureza de la vida es algo aún mayor que todo eso, es la
Responsabilidad. El Saber Dentro de Nosotros, que en Realidad, y después de
apartar todas las telarañas de excusas que queramos poner para no poder ver lo
que es cierto, sólo existe una verdad, y es que Cada Persona, es la única que
decide si Triunfa... o no.
Khan estaba entendiendo más de lo que quizás desearía, así que cerró los ojos
para poder asumir mejor la enorme carga del Honor sobre sus Hombros y preguntó.
- ¿Quieres decir que la vida es una cuestión de Decisión y Responsabilidad?
- Así es, mi pequeño amigo. Fíjate en el Tamaño de esta verdad y comprenderás
por qué, en su inmensidad, aún las más grandes culturas sólo pudieron aceptar y
comprender pequeñas partes de su totalidad. Quizás pueda parecer que esas
pequeñas partes se contradicen, pero igual que una Pata de un Elefante es una
parte, de la misma forma que lo es su Trompa o su cola, todas son parte de la
figura total, y no podemos juzgar la Gran Verdad sólo por una de las partes,
sólo por la Totalidad de la misma.
- Dime, antes me respondiste bien y me dijiste que Sólo Tú Decides si
Triunfas... o no. - Dijo ella recalcando los hechos - Así pues, sólo tú decides
si acertarás en la diana... o no. O si amas... o no. O si ganas dinero... o no.
Cualquier cosa! Pero no nos distraigamos de lo que nos interesa, la cuestión es
que el único decide si acertarás o no en la diana ¿Quién es?
- Yo mismo - contestó Khan.
- Así es. - y añadió - así pues, dado que sólo tú decides si aciertas o no
aciertas en la diana, eso quiere decir que ¡Las Circustancias son Irrelevantes!
¿Te das cuenta de eso?
Khan dudó antes de contestar.
- Si eso que me dices es cierto... - al ver la mueca de la mujer, el joven
decidió rectificar sus palabras, pues aunque le hubiera sido más fácil decirlo
con el "Sí", debía de aceptar con Honor la Verdad - dado que lo que
me explicas Es cierto, entonces tú acertaste en la diana porque decidiste
hacerlo así ¿Verdad?
- Así es - Contestó ella
- Pero eso también quiere decir que yo Fracasé, no le di a la diana, porque así
lo decidí - dijo torciendo la cara en una mueca de disgusto.
- Así es - confirmó la chica - Pero... ¿Por qué lo hiciste?
Khan no lo sabía, no dudaba que había fracasado porque así lo había decidido,
cierto es que con todo su ser deseaba echarle la culpa a otra cosa, pero sobre
todo era un Samurai de Honor, y eso quería decir que Reconocía sus propios
fallos. Así que intentó descubrir por qué.
- Te ayudaré - dijo la joven - El Problema no está en tus pensamientos
conscientes, si no en esa parte de tu mente que trabaja sin que tú seas
consciente de que lo hace, como cuando respirar, haces que tu corazón lata, o
mueves una mano rápidamente por reflejo. - Hizo una pausa para que el aprendiz
entendiera sobre qué estaba hablando y continuó - La cuestión es que tú tienes
una constumbre que todos tenemos, y es la de hacer Juicios y Prejuicios. Los
Prejuicios son opiones sobre lo que deberían ser las cosas antes de tener datos
suficientes para tomar una opinión bien fundamentada.
"" Pues bien, cuando tú entraste en la zona de prácticas, te habías
creado en tu mente una idea de como sería todo. Tú "Esperabas" que
todo fuese de cierta manera... pero resultó que las cosas no eran tal y como
esperabas.
"" Así que acto seguido te pusiste a identificar como
"malo" todo lo que no coincidía con tu opinión de cómo deberían ser
las cosas y lo señalabas mentalmente como un "error" que debería ser
corregido ¿Por qué? Sencillamente porque tú querías que las cosas fueran tal y
como tú te las imaginabas, como Esperabas que fueran.
"" Así que ese Descontento que tenías dentro de ti identificó un
montón de errores y emitió un Juicio, un Juicio que quizás no fuiste consciente
de ello más que con un simple sentimiento interno, un pensamiento tan rápido
que no puedes identificar con palabras, sino con un movimiento rápido de la
mente, una sensación de disgusto, quizás como un malestar escondido en un
músculo, fuera como fuera, ese Juicio era "Esta Arquería está mal, nadie
puede aprender aquí"
"" Tú, al "Esperar" que las cosas fueran de una manera, y
al ver que eran de otra, NEGARTE A ACEPTAR cómo son en realidad, provocó ese
Juicio en tu Interior. Y ese Juicio creó una DECISIÓN interna, la Decisión de
Fracasar, de Errar el Tiro, para Demostrarte internamente que tu Juicio era el
correcto, autoanfianzarte en tu interior de esta manera y quizás hasta llamar
la atención sobre los demás para que corrigieran todos los errores.
"" ¿Te das cuenta ahora de que todo sucedió en tu interior tal y como
te digo?
Khan Asintió avergonzado.
- Pero no te preocupes mi amigo, esto ocurre en el interior de todas las
personas y normalmente este proceso es el causante de todos los fracasos,
simplemente la persona se convence de que las situaciones que le rodean sólo le
pueden conducir al fracaso, y entonces internamente Decide que va ha Fracasar.
Después, hace insconcientemente todo lo que está en su mano para hacerse
fracasar a si misma, pues - sonrió - necesita saber que tenía razón.
- En cierta ocasión - comentó el joven tímidamente - escuché a dos Maestros
Samurais hablando de términos parecidos... y lo llamaron ¿Cómo era? ¡Ah, sí!
¡ENTUSIASMO!
- ¡Exacto! - Exclamó complacida la hermosa Entrenadora - El Entusiasmo no es
otra cosa que cómo te hablas a ti mismo, el cómo te relacionas contigo mismo en
tu interior, el cómo funcionan tus pensamientos para formar las Decisiones
Oportunas.
"" Los que se hablan mal a si mismos, señalando los
"errores" y los "fallos", sin duda lo que están haciendo es
convenciéndose a si mismos de que tienen que Fracasar, y entonces se hacen
Fracasar.
"" Se Frenan a si mismos con sus Palabras al causarse Decisiones
Negativas para si mismos.
- Pero - añadió el muchacho aún a riesgo de ser improcedente
- pero esos errores realmente existían. ¿Acaso si los dejo de ver no estaré errando
en mi apreciación? ¿No estaré faltando a la realidad?
Las carcajadas de la mujer jamás podían haber sido mayores.
- Esa es la excusa más vieja de los Ogros mi joven amigo - al verlo ofendido
añadió - perdona, no quería ofenderte, sin duda tú tienes talento de Samurai,
pero alguien en el pasado te metió esa idea, digna de un Ogro, en tu hermosa
cabecita. En seguida comprenderás lo que quiero decirte.
"" Imagínate que estás en un camino en medio del bosque, llamemos a
ese camino "Vida", es de noche, está oscuro y imaginémonos que
enciendes una vela entre tus manos. ¿Qué ocurrirá?
- Que se creará una luz, y podré ver mejor - respondió el joven.
- ¿Seguro? - sonrió la Entrenadora - ¿Sólo generarás una luz?
- Yo creo que sí- dijo el joven.
- De acuerdo pues, ahora estás ESPERANDO, así que acompáñame - Y rápidamente le
condujo hasta el almacen de los arcos, una pequeña caseta de madera bien
cuidada, una vez dentro cerró todas las ventanas con sus postigos y atrancó la
puerta creando una oscuridad casi absoluta. - Ahora Khan, enciende esta vela.
El muchacho así lo hizo, aunque no fue fácil en la oscuridad. En cuanto pudo
encenderla, comprendió lo que la mujer había querido expresarle.
- Ahora lo veo - dijo al fin - la vela genera luz, pero al generar esa luz, también
estoy causando sombras.
- La vida es "dura" - sonrió ella - con cada vela no sólo creamos una
luz, sino que también generamos sombras, eso es así por definición, es la pura
y dura realidad.
"" Ahora imagínate que estás en tu camino de la "vida" y que
decides encender esta vela. Bien, ahora tienes una luz que te puede iluminar el
camino. Si usas esa luz, podrás llegar al final de tu camino con éxito.
"" Pero... qué ocurriría si te fijaras en las Sombras ¿Qué verías?
- Supongo que Oscuridad - dijo el joven
- Así es, y ¿Qué ocurre si cuando estás caminando vas mirando la oscuridad?
- Pues que veré Sombras y Oscuridad... es decir, que no veré... y si no veo.. -
pensó dubitativo - ¿Tropezaré y caeré?
- Así es: Si te fijas en las Sombras de la vela, Fracasarás.
Khan estuvo en silencio durante más de diez minutos dejando que tamaña
enseñanza penetrara hasta en lo más profundo de su mente.
-Así pues - dijo al fin - Para triunfar he de ignorar las sombras, y fijarme en
la Luz, y usar la luz que tengo para alcanzar el Exito en mi vida. ¿Verdad?
- Así es - dijo orgullosa la Maestra de su aventajado Discípulo - Así es mi
Samurai. Un Samurai se fija en la Luz, mientras que los Ogros, se centran en
las sombras. Por eso mientras los Samurais alcanzan el Exito y obtienen todo lo
que desean en la vida... los Ogros se dan con las espinillas contra las duras
rocas y se comen el barro mezclado con la furia y la rabia de su fracaso.
El joven meditó durante mucho tiempo sobre estas palabras.
- Pero los Ogros son gente mala ¿Verdad? - dijo al final Khan
- Bueno, algunas veces si, pero en muchas ocasiones sólo son personas que
necesitan ayuda pero tienen demasiado orgullo para aceptarla. Así que optan por
actuar inapropiadamente y fracasar, para luego herir a los demás y a si mismos
con el resultado de su fracaso.
- Pero yo sé de personas que han fracasado en sus vidas y que no son malas
personas, sino buenos. ¿Son estos Ogros?
- No hijo mio - dijo Isis maternal - son sólo personas Irresponsables que no
han tomado la Decisión de controlar sus vidas.
"" Pero esa también es una decisión, la decisión de que otros
controlen tu vida, y eso es algo que suele conducir al fracaso, pues ¿A dónde
puede conducir la irresponsabilidad?
"" El éxito no llega por casualidad, hay que Decidir alcanzarlo y
aplicar esa decisión con nuestro trabajo para triunfar.
Khan estaba ansioso por saber más sobre este tema, pues
sentía que era una revelación suprema para él, sus intereses y su vida. Pero la
información y la revelación estaba siendo tan enorme, que decidió guardar
silencio durante casi cuarenta minutos para dejar que sus hombros se adaptaran
a la nueva carga que portaban, una que siembre habían llevado pero que sólo
ahora reconocían como suya.
Isis era Paciente, además de Hermosa, y mientras el joven aceptaba el control
de su vida, ella decidió disfrutar del momento y fue feliz simplemente mirando
como se ponía el Sol sitiendo la suave textura de la fresca hierba bajo su
piel.